Falsa felicidad
Palabras tan dulces, miradas tan cómplices, despedidas tan sutiles; y todo tan pasajero.
El espacio entre los dos es tan estrecho, pero existe
realmente un universo tan vasto. Un espacio tan estrecho como el hueco por el
que apenas puedo respirar, cuando pienso en que el aire sigue siendo testigo
infranqueable de nuestra distancia. ¡Maldito aire!
El dolor me rompe, el estómago y el pecho me queman cada vez
que, con mi sonrisa, te despido hasta la próxima vez.
¿Por qué me volverás a buscar? ¿Por qué no tengo el valor de
odiarte? ¿Por qué no me dejas huir de esta cárcel en la que tengo todo, pero en
realidad, no tengo nada sin ti?
Apenas puedo escribir porque las lágrimas inundan mis ojos hasta
que naufraga mi ser completo y duermo porque nunca serás para mí, y eso me hace
dormir para no vivir.
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