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Mostrando entradas de septiembre 4, 2024

Una mirada al horizonte

     Sara no tenía nada mejor que hacer aquel sábado por la mañana. Pensó que acercarse a trabajar un rato a la oficina le reconfortaría. O eso intentaría. Ocupar su mente era lo único que aliviaba esa soledad y desdicha.      Desde que le pidió a su marido distanciarse un tiempo, no había sido capaz de sonreír, de sentir ilusión por nada. Tomó esa decisión porque se ahogaba, era infeliz en casa; presuponía que no sería fácil, y no se equivocó. Estas tres últimas semanas había llorado más que en los últimos años.      Yo creo que ya es suficiente. He adelantado trabajo y me encuentro más animada. Un café me vendrá fenomenal antes de regresar.      Sentirse libre de ataduras es la parte buena de su situación. Camina, sin pensar en nada. Este tiempo en la oficina le permite disfrutar de cada segundo, de cada paso, de cada sonido con el que se cruza. Sólo eso. Sus pies le llevan hasta una terraza con la que cruza de camino...

Haiku

Silencio roto Gotas de lluvia y trueno Una chicharra.

Microrrelato - Paz en verano

     Paseo cada noche de este julio sofocante, días tediosos que apenas me permiten caminar. Espero que el sonido de los grillos me avise cuando me cruce con mis pensamientos y sentir la paz que busco. Aun así, ésta queda a veces quebrada por esa tensa calma que se sustenta en su cantar; en él penden suspendidos mis sentimientos.  Hasta mañana.

Loco enganche

       Ella intuye que el camino va a ser largo. El ahogo quiere aparecer continuamente y ella sigue luchando para calmarlo. Todo alrededor parece insuficiente y ella se esfuerza para hacerlo   grande.      La motivación y la voluntad es el camino, la independencia y la paz es la meta.      Primavera e invierno; lucidez y melancolía; esperanza y añoranza; miedo y valentía; empoderamiento e incertidumbre; amor y odio; el carrusel de sentimientos sigue presente cada día; ella no quiere sentir más, ella necesita olvidar y calmar.      Aún no puede, aunque lo intenta cada segundo de vida que se le escapa de las manos. Búsqueda, una búsqueda frustrada en innumerables ocasiones, reducida y apaciguada con algunas palabras humedecidas por el agua de las lágrimas, hasta que ella se queda dormida. El dolor se va por un instante.

Destellos

A ella, que apareció en su vida (im)perfecta, sostenida sobre el más consumido cimiento. A ella, que la pensó en otra vida, ¿por qué tardó tanto? Ya no hay tiempo, es tarde. Esperará, mientras llega la próxima vida, esa que sólo ellos dos saben que existe, disfrutando de su mirada hilarante, compinche, única. Como ella no mira nadie.

Dependencia emocional

     Yo sé que llamarle va a ser otro error . Pero el síndrome de abstinencia me corrompe desde lo más profundo de mi ser. Enganche. Droga. Un bucle infinito. ¡Basta!      Me levanto del sofá, dejando el móvil sobre la mesa del salón y me dirijo hacia mi habitación. Miro a través de la ventana y observo esas nubes grises que avecinan tormenta. Me muerdo las uñas. ¡Maldita costumbre! Voy a hacerme un café. Sé que si mantengo mi mente ocupada, este desasosiego acabará pasando. Pero al pasar por la puerta del salón, mi voluntad vuelve a ser efímera, mis piernas me arrastran al móvil de nuevo. Lo cojo.  Necesito hablar con él .   En el fondo no es malo, él es así. Y es que me ha antepuesto a sus intereses en tantas ocasiones, me ha hecho tantos favores, me ha dado consejos cuando se los he pedido, se ha quedado tantos ratos conmigo tras la jornada laboral tomando algo y charlando… aunque en otras me haya hecho daño y me haya ninguneado. Pero e...