Entradas

Mostrando entradas de septiembre, 2024

Lluvia en la ducha

Imagen
     Lluvia en la ducha. Ojos cerrados. Cuerpos unidos.      Mi piel tan solo desea el cosquilleo de tus labios al recorrerla. Nunca imaginé tanta paz a tu lado. Sin dolor, sin compromiso, sólo cariño, solo sanación.      Podría quedarme así a tu lado bajo la lluvia, disfrutando del roce de tu lengua, del roce de tus caricias. Volando juntos.      Nos encontramos heridos de amor, y nos prometimos no acercarnos más de lo debido. Pero yo quiero cuidarte y tú a mí. Y no nos damos cuenta que al irnos curando, nos vamos entrelazando. No quiero dejarte morir, no quiero dejar morir lo que siento ahora, ¿no es eso amor?

Infinito

Imagen
     Ojalá mi vida tuviera forma de cuadrado, rectángulo o incluso triángulo. Porque en sus vértices aprovecharía para descansar y buscarte. Y encontrarte para tomar un café contigo, una charla, una risa y un vacile. Una conversación de esas raras que tenemos tú y yo, y que nos hacen saber que tan sólo contigo puedo mantenerla.      Pero, a veces, siento que mi vida es un círculo. Una rueda en la que no hay tiempo para frenar, desde la que te veo de lejos, nos miramos pero no paramos. Cuando pasa esto, de manera irremediable, me encanta imaginar que junto dos círculos, porque al unirlos se forma el infinito.      Me encanta el infinito, ese ocho tumbado. Y es que infinito significa extrapolarse a otro mundo paralelo, fuera de este lugar, en el que inevitablemente nos volvemos a encontrar. Allí no somos materia, somos esencia y espíritu.      Y nos volvemos a tomar un café…

Corazón a tres bandas

       Mi corazón vive intensamente. Retazo único y necesario de mi vida.      Aletargado y convencido en una monotonía que te lleva a la muerte.      Paciente y conformado pero infeliz ignorante y solo. Náufrago en una complicidad caducada de la que necesita salir para volver a ser lo que fue.      Y en una décima de segundo, mi corazón topa con ese espejo que le hará sentir, que le hará reír y llorar, que le hará darse cuenta de lo que es amar. Sabrá lo que es resignarse de verdad, un amor imposible con el que aprenderá a exhalar la ira y el dolor y le hará crecer; verse reflejado en esa esencia tan distinta y tan gemela a la vez. Tan necesaria haberla encontrado, para girar 180 grados y llegar a ser feliz. Amor platónico, dolor intenso que me hace caer en el abismo para así, tocar fondo y resurgir. No te vayas nunca. Saber que estás ahí, aunque duela porque tu alma nunca será mía, me permite respirar.   ...

Falsa felicidad

Imagen
     Palabras tan dulces, miradas tan cómplices, despedidas tan sutiles; y todo tan pasajero.      El espacio entre los dos es tan estrecho, pero existe realmente un universo tan vasto. Un espacio tan estrecho como el hueco por el que apenas puedo respirar, cuando pienso en que el aire sigue siendo testigo infranqueable de nuestra distancia. ¡Maldito aire!      El dolor me rompe, el estómago y el pecho me queman cada vez que, con mi sonrisa, te despido hasta la próxima vez.      ¿Por qué me volverás a buscar? ¿Por qué no tengo el valor de odiarte? ¿Por qué no me dejas huir de esta cárcel en la que tengo todo, pero en realidad, no tengo nada sin ti?      Apenas puedo escribir porque las lágrimas inundan mis ojos hasta que naufraga mi ser completo y duermo porque nunca serás para mí, y eso me hace dormir para no vivir.

Realidad desfigurada

Imagen
    Micro engaños voluntarios, murallas anticulpabilidad, deseos confundidos, excusas inventadas, sinceridad trastocada.      Tú conoces mi esencia, y sin embargo sigues presente, sin remordimiento. Anhelo irremediable que te acecha ante la posibilidad de una pérdida que quieres evitar. Sentirse amado y valorado es vital, armonía, entendimiento, amistad, inteligencia. Irremediablemente, todo encontrado en el jardín de mi casa.      No te culpes por eso. Jamás te echaré de ella. Ojalá un día te quedes para siempre.

Una mirada al horizonte

     Sara no tenía nada mejor que hacer aquel sábado por la mañana. Pensó que acercarse a trabajar un rato a la oficina le reconfortaría. O eso intentaría. Ocupar su mente era lo único que aliviaba esa soledad y desdicha.      Desde que le pidió a su marido distanciarse un tiempo, no había sido capaz de sonreír, de sentir ilusión por nada. Tomó esa decisión porque se ahogaba, era infeliz en casa; presuponía que no sería fácil, y no se equivocó. Estas tres últimas semanas había llorado más que en los últimos años.      Yo creo que ya es suficiente. He adelantado trabajo y me encuentro más animada. Un café me vendrá fenomenal antes de regresar.      Sentirse libre de ataduras es la parte buena de su situación. Camina, sin pensar en nada. Este tiempo en la oficina le permite disfrutar de cada segundo, de cada paso, de cada sonido con el que se cruza. Sólo eso. Sus pies le llevan hasta una terraza con la que cruza de camino...

Haiku

Silencio roto Gotas de lluvia y trueno Una chicharra.

Microrrelato - Paz en verano

     Paseo cada noche de este julio sofocante, días tediosos que apenas me permiten caminar. Espero que el sonido de los grillos me avise cuando me cruce con mis pensamientos y sentir la paz que busco. Aun así, ésta queda a veces quebrada por esa tensa calma que se sustenta en su cantar; en él penden suspendidos mis sentimientos.  Hasta mañana.

Loco enganche

       Ella intuye que el camino va a ser largo. El ahogo quiere aparecer continuamente y ella sigue luchando para calmarlo. Todo alrededor parece insuficiente y ella se esfuerza para hacerlo   grande.      La motivación y la voluntad es el camino, la independencia y la paz es la meta.      Primavera e invierno; lucidez y melancolía; esperanza y añoranza; miedo y valentía; empoderamiento e incertidumbre; amor y odio; el carrusel de sentimientos sigue presente cada día; ella no quiere sentir más, ella necesita olvidar y calmar.      Aún no puede, aunque lo intenta cada segundo de vida que se le escapa de las manos. Búsqueda, una búsqueda frustrada en innumerables ocasiones, reducida y apaciguada con algunas palabras humedecidas por el agua de las lágrimas, hasta que ella se queda dormida. El dolor se va por un instante.

Destellos

A ella, que apareció en su vida (im)perfecta, sostenida sobre el más consumido cimiento. A ella, que la pensó en otra vida, ¿por qué tardó tanto? Ya no hay tiempo, es tarde. Esperará, mientras llega la próxima vida, esa que sólo ellos dos saben que existe, disfrutando de su mirada hilarante, compinche, única. Como ella no mira nadie.

Dependencia emocional

     Yo sé que llamarle va a ser otro error . Pero el síndrome de abstinencia me corrompe desde lo más profundo de mi ser. Enganche. Droga. Un bucle infinito. ¡Basta!      Me levanto del sofá, dejando el móvil sobre la mesa del salón y me dirijo hacia mi habitación. Miro a través de la ventana y observo esas nubes grises que avecinan tormenta. Me muerdo las uñas. ¡Maldita costumbre! Voy a hacerme un café. Sé que si mantengo mi mente ocupada, este desasosiego acabará pasando. Pero al pasar por la puerta del salón, mi voluntad vuelve a ser efímera, mis piernas me arrastran al móvil de nuevo. Lo cojo.  Necesito hablar con él .   En el fondo no es malo, él es así. Y es que me ha antepuesto a sus intereses en tantas ocasiones, me ha hecho tantos favores, me ha dado consejos cuando se los he pedido, se ha quedado tantos ratos conmigo tras la jornada laboral tomando algo y charlando… aunque en otras me haya hecho daño y me haya ninguneado. Pero e...

Destellos

  Yo, diente de león, ligero y rápido, que pierde su voluntad, vulnerable a merced del viento, tú. Hasta que para, en cualquier sitio, el menos inesperado y allí, y porque tiene esencia y magia, crea un mundo de cero, inexplicablemente valioso y único.

Haikus

Uno Café con leche Momento presente Fugaz como tú Dos Poesía, libros Meditación y arte Sabiduría Tres Sol sofocante Imagen de tu espalda Amargo adiós Cuatro Búsqueda mutua Apasionante charla Hoja caduca Cinco Puente colgante Vida vertiginosa Dulce acerbo

Loco enganche

  Y ella sigue herida de muerte, pues aunque pueda sanar en contadas ocasiones a lo largo del día, siempre vuelve el dolor de la herida, esa llaga entumecida que no llega a sanar definitivamente. Un minuto de luz, supone levantarle el ánimo, aunque ella sepa que no servirá para salir de ese pozo en el que su vida sigue hundida y ahogada. Y ella sigue herida de muerte, cada vez que piensa en quien más la quiere, pero ella no puede devolver esa mirada, ese abrazo, ese beso tan merecido y sensato, pero tan alejado e imposible. Y ella sigue tan herida de no tener ninguna mano, ningún cuerpo, ninguna piel que la acaricie por las noches, aunque sepa y sienta que la soledad sea su mejor estado en este momento. Y ella sigue tan herida, que no puede evitar llorar, y sentir, y llorar… sin que una sonrisa verdadera asome en sus labios. Tantas sonrisas, tantas risas, tantas ilusiones, tan lejanas y remotas… ¿Cómo conseguirlas de nuevo? ¿Cómo atraparlas para que no vuelvan a escapar?

Haikus

Uno Arroyo quieto Sirena condenada Pura desazón Dos Roce ladino Aliento desbocado Huracanado Tres Joven estruendo Ave extraña sacudida Volcán en llamas Cuatro Baile armónico Correntío de agua Clamor en cascada Cinco Dulce frenesí Rocío tembloroso Y mar en calma

Castillos en mi cabeza

  ¿Yo? Soledad y sin autoestima. Y me aferré a ti porque apareciste como un mago con una chistera. ¿Y yo? Tristeza y desasosiego. Y me aferré a ti porque necesitaba engancharme a cualquier ilusión. Castillos en mi cabeza. Y la llené con tus palabras, con tu sonrisa, con tu mirada de soslayo y tu complicidad. Castillos en mi cabeza a rebosar. ¿Y tú? Tú nunca me has mentido. Tú te dejaste llevar igual que yo. Disfrutamos juntos, amistad inocente, momentos únicos. Disfrutaste porque estabas a gusto. Tú nunca me has mentido. Me confesaste lo rápido que se te pasaba el tiempo, me pedías consejo, me ayudabas si te lo pedía, te reías con mis bromas, aceptabas mis cafés sin dudar apenas, alargabas tu jornada laboral… ¿Y tú? Tú nunca me has mentido. Te divertiste, pero no, tú nunca tuviste castillos en tu cabeza. Y cuando viste los míos intentaste pararlos. Me dijiste que no podía depender de nadie pero ya era demasiado tarde. ¿Y yo? Yo no te quise escuchar, me hice la...

Loco enganche

  Y ella estaba agotada. Como un grito que, aunque desgarrado, no es capaz de llegar a ningún lugar donde sea consolado. Y tan doloroso, que ya agotado, acaba muriendo. Y esta vez, ella estaba tan agotada, que aunque muriera de pena, iba a aguantar sin dar ese paso que siempre daba y por el que siempre acababa herida de muerte. Y ella estaba tan agotada, que quería dejarse querer, aunque pasara una eternidad, y la nada arrasara con todo a su alrededor. Era tanto el dolor de su interior, eran tantas las ocasiones en las que se había caído al vacío que no podía permitir dar una nueva oportunidad a que ese frío la volviera a turbar. Un corazón caliente, congelado por la frivolidad y por la falta de empatía. Y ella estaba tan agotada que no quiso volver a bailar al son del dolor…

Recitando aires frescos

Escribo lo que me sale de dentro, de mi esencia, de lo más profundo de mi ser. Tan sólo observo lo que tengo a mi alrededor, lo que me cuentan, lo que absorbo de la gente que me nutre cada día... y lo cuento sobre un papel en blanco, que es algo tan hermoso y tan bello. Crear algo de la nada, desde otro plano. Pero, a veces, lo que escribo llega mucho más si se escucha. Por eso, te lo cuento más abajo. Mis escritos recitados

Destellos

Ayer, quise arrancarme el alma; monstruo interior que grita y al salir, desgarra. Hoy, punto de inflexión entre lágrimas y serenidad. ¡Ojala sea tan real como mi deseo de volver a ser yo!

Destellos

Iceberg, apreciada una mínima parte superficial, escondidos sentimientos, pensamientos e inquietudes. Frío como el hielo te muestras, iceberg idealizado tan sólo en mi mente, sufrimiento diario.