Loco enganche
Y ella sigue herida
de muerte, pues aunque pueda sanar en contadas ocasiones a lo largo del día,
siempre vuelve el dolor de la herida, esa llaga entumecida que no llega a sanar
definitivamente.
Un minuto de luz,
supone levantarle el ánimo, aunque ella sepa que no servirá para salir de ese
pozo en el que su vida sigue hundida y ahogada.
Y ella sigue herida
de muerte, cada vez que piensa en quien más la quiere, pero ella no puede
devolver esa mirada, ese abrazo, ese beso tan merecido y sensato, pero tan
alejado e imposible.
Y ella sigue tan
herida de no tener ninguna mano, ningún cuerpo, ninguna piel que la acaricie
por las noches, aunque sepa y sienta que la soledad sea su mejor estado en este
momento.
Y ella sigue tan herida,
que no puede evitar llorar, y sentir, y llorar… sin que una sonrisa verdadera
asome en sus labios. Tantas sonrisas, tantas risas, tantas ilusiones, tan
lejanas y remotas… ¿Cómo conseguirlas de nuevo? ¿Cómo atraparlas para que no
vuelvan a escapar?
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